Stallman – Programas de computación en formato abierto y estándar

Poder Legislativo del Uruguay - Sede

Poder Legislativo del Uruguay - Sede

Interesante encuentro del patriarca Stallman con una comisión de trabajo de la Cámara de Representantes del Poder Legislativo de la República Oriental del Uruguay sobre nuevos estándares en la informática del Estado

“…
PROGRAMAS DE COMPUTACIÓN DE FORMATO ABIERTO Y ESTÁNDAR

Se dispone su utilización para el procesamiento y conservación de datos
por parte de organismos estatales y empresas donde
el Estado posea mayoría accionaria

SEÑOR MATTHEW STALLMAN

Versión taquigráfica de la reunión realizada
el día 6 de noviembre de 2008

(Sin corregir)

_____

PRESIDE:         Señor Representante Pablo Álvarez López.

MIEMBROS:        Señores Representantes Pablo Abdala, Beatriz Argimón y Pedro Soust.

INVITADOS:       Señor programador Richard Matthew Stallman, acompañado por la señora Dora Scilipoti y los señores Rodrigo Gadea, Fernando Da Rosa, Álvaro Mouriño, Carlos Canarec y Marcelo Zunino.

_____

SEÑOR PRESIDENTE (Álvarez López).- Habiendo número, está abierta la reunión.

La Comisión tiene el gusto de recibir al Programador Richard Stallman, a la señora Dora Scilipoti, y a los señores Rodrigo Gadea, Fernando Da Rosa, Álvaro Mouriño, Carlos Canarec y Marcelo Zunino.

Esta Comisión se enteró de que el señor Richard Stallman estaba en Uruguay, y nos pareció interesante recibirlo en la Comisión ya que estamos tratando un proyecto de ley que procura establecer ciertas pautas para el uso del software libre, fundamentalmente en la función pública. Como tenemos conocimiento de que el señor Stallman ha sido uno de sus principales promotores, la Comisión Especial de Innovación, Investigación, Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes no quiso desaprovechar la oportunidad de contar con su presencia.

SEÑOR STALLMAN.- Lancé el movimiento de software libre hace veinticinco años porque quería vivir en libertad usando computadoras. Mi profesión se basó en el desarrollo de sistemas operativos; mi alegría también fue desarrollar sistemas operativos.

En el año 1983 comprar una computadora y usarla en libertad era imposible porque los sistemas operativos eran privativos, es decir, privaban de la libertad a sus usuarios y no era posible usar tal sistema sin ceder libertad, que para mí era esencial y pienso que debería serlo para todos, aunque la mayoría de los usuarios nunca ha conocido la idea de esta libertad.

Afortunadamente, debido a mi trabajo en el laboratorio MIT, conocía la idea. ¿Cuál es esta idea? ¿Qué quiere decir el software libre? Un programa de software libre respeta la libertad del usuario y la solidaridad social de su comunidad. Un programa privativo mantiene a sus usuarios en un estado de división e impotencia. Me refiero a división porque cada usuario tiene la prohibición de compartirlo con los demás y a impotencia porque los usuarios no tienen el código fuente y, por lo tanto, no pueden hacer cambios, ajustes o extender el programa según sus deseos o necesidades. Tampoco pueden averiguar lo que realmente les está haciendo. Muchos programas privativos contienen funcionalidades malevolentes y los usuarios son impotentes de cambiarlas.

Para hablar más específicamente, un programa es libre si el usuario tiene las cuatro libertades esenciales: la libertad cero, es la libertad de ejecutar el programa como uno quiera; la libertad uno, la libertad de estudiar el código fuente del programa y cambiarlo para hacer lo que uno quiera; la libertad dos, la libertad de ayudar al prójimo, es decir, la libertad de hacer copias exactas del programa y distribuirlas a los demás cuando uno quiera; la libertad tres, la libertad de contribuir a la comunidad, es decir, la libertad de distribuir copias a los demás y cuando se quiera de las versiones cambiadas.

Distribuir puede implicar regalar o vender. Es legítimo vender copias de un programa libre; libre no quiere decir gratuito. El software libre no necesariamente es gratuito y el software gratuito no necesariamente es libre. Hay programas gratuitos privativos como, por ejemplo, el reproductor de Flash, muy común. No hay que pagar dinero por ese programa, sino pagar por la libertad. Para mí la libertad vale más que el dinero. Por otra parte, podría comprar con dinero copias de software libre. He vendido por dinero copias de mis programas libres, pero no pagaría por mi libertad.

Una empresa o un individuo tienen derecho a estas cuatro libertades. El software debe ser libre para respetar la libertad. Pero cuando el usuario es una agencia pública, no solo es su derecho, sino lo que es más importante su deber.

Una de las misiones del Estado es ejercer estas cuatro libertades. Por lo tanto, siempre tiene el deber de asegurarse estas cuatro libertades. El Estado nunca debe aceptar límites impuestos por empresas a su ejecución de programas. Debe mantener su control soberano sobre su informática. Por lo tanto, siempre debe asegurar que tenga el código fuente para tener la libertad uno de cambiar el software que use según sus necesidades. Debe poder distribuir copias al público, porque es útil hacerlo. A veces, cuando el Estado cambia un programa, es útil para la misión general que tiene que es servir y organizar bien el país poder distribuir versiones modificadas de ese programa. El Estado debe asegurarse siempre estas libertades. Es decir que el Estado no debe usar nunca un programa privativo. No debe aceptar nunca la pérdida de su soberanía, que implica el uso de un programa privativo.

Cada agencia pública tiene su misión específica de hacer algún trabajo. Si hace informática, es para su misión específica. Debe mantener siempre un control de su informática para poder asegurar que se haga bien y según la meta de su misión; no debe dejar el control de su informática a ningunas manos privadas. Debe exigir que su software sea libre.

Pero el Estado tiene una misión más general: asegurar la libertad, la solidaridad social y el bienestar de los ciudadanos. En el campo informático, esto quiere decir que los ciudadanos usen software libre. El Estado puede fomentar el uso de software libre con su ejemplo. Y también, cuando las agencias públicas migran a software libre, crean un mercado de soporte al software libre porque las agencias públicas, como las empresas, suelen comprar soporte a cualquier programa. El soporte a software libre es un mercado libre y quien quiera puede lanzar una empresa de soporte a software libre. Por contraste, el soporte a software privativo suele ser un monopolio, y el usuario de esos programas es víctima del monopolio. Entonces, conseguir el mejor soporte es otro motivo aunque sea secundario para migrar a software libre. Cuando las agencias migran, crean este mercado, y con el mercado vendrán empresas de soporte a software libre. Luego, para las empresas privadas sería más fácil migrar también a software libre porque tendrán opciones para comprar su soporte. Es otra manera de liderar a la sociedad, de dirigirla camino a la libertad.

Quiero proponer cuatro cambios en el proyecto de ley que me presentó anoche el señor Da Rosa. En primer lugar, que haya una sola agencia capaz de autorizar una excepción para el uso de un programa privativo y no que cada Ministerio o cada agencia sea capaz de autorizarse excepciones. Puede suceder que un funcionario diga que necesita seguir usando Microsoft Word y no quiere pasar unos días aprendiendo a usar Open Office, y que su jefe autorice la excepción para no crear molestias a sus empleados, pero de esta manera se autorizarían muchas excepciones y no habría migración. Es un riesgo que veo. No soy experto en la política de los Estados de América Latina, pero veo ese riesgo. Para limitar el riesgo, si una sola agencia es capaz de autorizar excepciones, será más difícil el control porque esta agencia tendría la misión explícita de reducir el uso de software privativo a través de años, no repentinamente, a largo plazo. Entonces, es más seguro que disminuya.

En segundo término, cuando el Estado paga el desarrollo de un programa debe exigir, sin excepciones, que se entregue bajo licencia de software libre y que funcione en una plataforma de software libre. Esto no significa exigir que el Estado, sin excepciones, lo utilice sobre plataforma libre, aunque sea una meta a largo plazo. Lo importante es que sea capaz de funcionar sobre una plataforma de software libre. Si no funcionara sobre una plataforma de software libre o si lo que se entrega no tiene licencia de software libre, la empresa de desarrollo habrá fallado en el cumplimiento del contrato y no se debería pagar.

En tercer lugar, cuando el Estado distribuya un programa solo podrá hacerlo como software libre y que sea capaz de funcionar en una plataforma de software libre; también podrá funcionar sobre varias plataformas comunes privativas, como Windows o McIntosh, pero lo importante es que funcione como software libre.

El último punto tiene que ver con lo siguiente. De seguir utilizando un programa privativo se necesitaría contar con una excepción autorizada por la misma agencia, de forma tal que cada dos años sea necesario reactualizarla. De esta forma, la agencia usuaria deberá pedir la continuación de la excepción.

A su vez, esta agencia debería contar con un presupuesto de inversión en el desarrollo de programas libres de reemplazo de los programas privativos usados. De esta forma se podría invertir en el desarrollo de programas libres para disminuir la cantidad de software privativo usado y así recuperar la inversión. Esta agencia debe tener la potestad de decidir en qué desarrollo invertir para disminuir lo más posible el coste de los programas privativos que sigan en uso.

El coste es un motivo secundario para eliminar el software privativo; sobre todo es un asunto de libertad que, para el caso del Estado, es de soberanía. Pero también es un asunto de costes. Sé que para el Estado es importante disminuir su inversión en programas privativos y en máquinas nuevas porque el software privativo suele exigir siempre una máquina más moderna.

Otro argumento para no utilizar software privativo y utilizar formatos abiertos es que es posible que los formatos cerrados dejen de funcionar en diez o veinte años, y ese sería un gran problema si se salvaguardaron los datos y los archivos del Estado en ese tipo de formatos. Todos los archivistas del mundo se quejan de los programas privativos que actualmente no funcionan y de los archivos que no pueden leer. Pero si el archivista con software libre guarda el código fuente del programa, aunque el programa no funcionara, seguramente los programadores podrían hacerlo funcionar nuevamente y modificarlo para que funcione con los sistemas y computadoras actuales. Eso siempre es posible, solo se necesita algún trabajo.

SEÑOR MOURIÑO.- Hemos tenido reiterados problemas con los sitios web del Estado, que no se ven en plataformas libres. ¿Tendría alguna acotación para hacer al respecto?

SEÑOR STALLMAN.- Es muy importante que los sitios web funcionen con cualquier navegador. Esto es una parte del proyecto de ley, que exige que la distribución de la información por parte del Estado se realice con formatos abiertos y estándares.

SEÑOR DA ROSA.- El señor Stallman puso como ejemplo el programa Flash como plugin privativo, pero sería bueno aclarar que existen desarrollos que sustituyen el plugin privativo por un plugin libre, como Gnash. Esto es un buen índice respecto a cómo la comunidad de desarrolladores de software libre permanentemente está realizando desarrollos para apropiarse de la tecnología.

SEÑOR STALLMAN.- Gnash es un ejemplo interesante, y es parte de nuestro proyecto de desarrollo del sistema operativo GNU, que lancé hace veinticinco años.

El obstáculo con Gnash es que Adobe siempre sigue añadiendo funcionalidades a Flash. Gnash tiene las funcionalidades de Flash de hace dos años, aproximadamente. Hay empleados de tiempo completo que están desarrollando Gnash y tienen mucho trabajo, pero reitero que Adobe siempre sigue añadiendo más. Quizás nunca llegaremos a tener todas las funcionalidades actualizadas e iguales. Quizás en dos años tendremos las funcionalidades que hoy se están empleando. Es un blanco móvil. Por lo tanto, es mejor no usar Flash.

SEÑOR ZUNINO.- Es importante hacer notar que esa limitación que tienen muchos de los programas libres no es tecnológica, sino comercial. Es una limitación que al fabricante impone al no distribuir su código fuente; si lo distribuyera, la adopción de la funcionalidad sería inmediata.

SEÑOR CANAREC.- Como sencillo uruguayo que acompaño al doctor Stallman quiero decir que hay algunas cosas que me erizan la piel.

Le contábamos al doctor Stallman que Uruguay es un país ejemplo por el Plan Ceibal, pero en el horizonte está apareciendo la posibilidad de que a este programa que vino con software libre y que hasta ahora no ha ofrecido ningún problema a los niños usuarios, en nombre de una pretendida libertad, se introduzca a las máquinas software privativo. En nombre de una pretendida libertad se habla de introducir a las máquinas del Plan Ceibal software privativo, planteando eso como si hubiera un equilibrio. Me gustaría que el señor Stallman explicara algo al respecto, principalmente, vinculado a nuestro país.

SEÑOR STALLMAN.- Son dos puntos interesantes. Quiero aclarar que no me refería al Plan Ceibal porque tengo entendido que las decisiones en la educación se toman de manera autónoma. Además, este proyecto de ley no tiene nada que ver con los programas que se utilicen en las escuelas. Pero si les interesa puedo referirme al tema.

Es esencial que las escuelas enseñen únicamente software libre por cuatro razones. La primera de ellas es la de economizar, lo que es bastante obvio. Pero en algunos casos una empresa de software privativo elimina esta razón regalando copias de su software no libre a las escuelas. Y cuando nos preguntamos porqué lo hace, descubrimos la segunda razón. Lo que sucede es que estas empresas quieren utilizar a las escuelas como instrumentos para que los alumnos adquieran una dependencia de sus productos. Según su plan, los alumnos se gradúan con esa dependencia, y después de graduarse no reciben ofertas de copias gratuitas, ni siquiera de las empresas para las cuales trabajan después de graduarse. Entonces de acuerdo con su plan, en las escuelas los alumnos adquieren una dependencia al software privativo y tiran consigo al resto de la sociedad.

La escuela tiene la misión social de educar a la próxima generación como buenos ciudadanos, para que la sociedad sea capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre. Por lo tanto, las escuelas deben rechazar ese plan; deben enseñar únicamente software libre, porque de esa forma se llega a una sociedad de esas características.

Pero hay otro aspecto, más profundo, a tener en cuenta para la educación de los mejores programadores. Hay algunos programadores natos, que quieren aprender todo acerca del funcionamiento de la computadora, de sus sistemas y de los programas que utiliza. Estos jóvenes, cuando utilizan un programa, quieren saber cómo funciona, pero cuando le preguntan al profesor, si el software es privativo, este solo puede contestarles: “Es secreto, no se puede saber”. Entonces, no hay espacio para la educación; por lo tanto, el software privativo va en contra del espíritu de la educación. Pero si se utiliza software libre el profesor puede explicar cuanto sepa y luego entregarles una copia del código fuente y decirles: “Léanlo y comprenderán todo”. Y los alumnos lo leerán todo, porque querrán hacerlo. Además, cuando no comprendan algo podrán pedir ayuda al profesor, lo que es muy importante, para aprender cómo se debe escribir un código correctamente. Para aprender a escribir bien un código se debe leer muchos códigos y escribir muchos códigos. Además, para escribir el código de programas grandes no debe comenzarse con programas pequeños, porque en esos no aparecen los retos de los programas grandes. Hay que escribir cambios pequeños de programas grandes, y solo el software libre permite leer el código de los programas reales que se utilizan y escribir cambios en ellos; así aprendí yo.

Hoy en día cualquier escuela puede ofrecer la misma oportunidad, pero solo si se enseña software libre.

Otra de las razones por la que se debe utilizar software libre en las escuelas, es la educación moral, la educación para la ciudadanía. Las escuelas no solo deben enseñar hechos, sino también el espíritu de buena voluntad, el hábito de ayudar al prójimo. Por lo tanto, cada escuela debe tener esta regla: “Alumno, si traes un programa a la clase no puedes guardarlo para ti, debes compartirlo con el resto de los alumnos”. Pero para dar un buen ejemplo, el profesor también debe compartir el software con los alumnos. Las escuelas deben tener únicamente software libre.

Me inquieta que Microsoft distribuya muchas copias de windows para insertar en las máquinas XO. Es mejor comprar otros modelos para evitar este problema. Mi computadora no es una PC, tiene un procesador Mips y windows no puede funcionar en ese tipo de máquina. Entonces, para que el Plan Ceibal cumpla con el deseo inicial de que millones de niños aprendan informática en libertad, Uruguay debe encontrar la manera de evitar que en muchas de esas máquinas se instale windows. Además, para las escuelas secundarias hay que elegir otras máquinas; aunque salgan algunas más potentes y más baratas, se debe elegir aquellas en las que no funcione windows.

También hay que tener en cuenta la neutralidad tecnológica. Yo estoy de acuerdo con la neutralidad tecnológica; eso es bueno. Cuando una decisión es meramente técnica, el Estado no debe tener una preferencia, sino que debe dejar elegir a los usuarios. Sin embargo, no estoy a favor de la neutralidad ética, social o en asuntos de libertad. La decisión de elegir entre software libre y software privativo no es técnica, porque el mismo código podría ser libre o privativo. No se trata de lo que haga el código técnicamente, sino de un asunto ético, político y social. Lo que importa es la libertad que tendrá el usuario.

El Estado, practicando la neutralidad tecnológica, no debe ser neutral entre el software libre y el software privativo.

SEÑOR PRESIDENTE.- Agradecemos la visita de los integrantes de la delegación y la posibilidad de haber podido escuchar la exposición realizada. Sabemos que mañana van a realizar una conferencia, tal vez un poco más extensa, en la Sala 17, lo cual difundiremos para aquellos que comprendan del tema, aun más que nosotros.

SEÑOR STALLMAN.- Recuerdo otro punto interesante relacionado con el proyecto de ley. Si el Estado concentra sus compras de computadoras, tendrá bastante poder de mercado para exigir la entrega de modelos en los que cada dispositivo, cada funcionalidad funcione completamente con software libre, porque hay dispositivos físicos que funcionan con software libre y otros cuyos modos de empleo son secretos. Es difícil hacer funcionar un dispositivo con software libre sin saber su modo de empleo. Pienso que el Estado debe exigir que junto con la máquina se entregue su modo de empleo físico. Al concentrar las compras será fácil, porque muchos vendedores querrán presentarse si una condición es que todo funcione con software libre y que se entregue su modo de empleo. Será fácil ganar.

SEÑOR PRESIDENTE.- La Comisión agradece la visita de tan destacada delegación.

Se levanta la reunión.”

Anuncios

Acerca de nanobu9
Amateur Radio & Tech IT

One Response to Stallman – Programas de computación en formato abierto y estándar

  1. Pingback: Los números de 2010 « NanoBug – Tecnología & Hobby

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: